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¡Familia precavida vale por dos! Importancia de tener un Seguro personal o familiar

¿Cuántas veces por no tomar las precauciones debidas en la cotidianidad hemos tenido que lamentar algún contratiempo? La precaución es una de las cualidades personales más apreciadas entre todas. Quien la posee suele convertirse en líder de su comunidad, trabajo o familia; es un visionario, que anticipa en su mente todo aquello que se podría necesitar de acuerdo a las circunstancias e, incluso, aquello que se podría requerir a partir de lo que el azar pusiera en el camino.

Pocos son los que reconocen o valoran el aporte fundamental de este tipo de personas en sus trabajos, en sus hogares y en sus comunidades. Cuando las cosas marchan bien, pocos se preocupan por reconocer en dónde ha estado el factor que influyó para que el plan, el proyecto o la empresa se hayan realizado con éxito. La preocupación es otra en estas óptimas circunstancias: vivir la experiencia a plenitud.

La familia es, sin duda, el ámbito de la vida más importante de las personas. Ahí uno aprende a “ser” desde niño. Observemos los pequeños detalles de la vida familiar, cuyo éxito o fracaso van a depender de haber o no tomado las precauciones del caso en el momento oportuno. El procedimiento más adecuado para llamar la atención sobre la importancia de ser precavidos en la vida, consiste en hacer memoria sobre cuántas veces nuestra falta de previsión o la de algún “cercano” nos ha conducido a caminos sin salida, cuya única alternativa ha sido desandar el camino avanzado. Lo importante será aprovechar al máximo cada uno de estos equívocos para no volverlos a cometer.

La falta de previsión en la vida cotidiana, tarde o temprano, trae sus consecuencias, algunas de las cuales podríamos lamentar. No tener lleno el tanque de gas doméstico de repuesto puede ocasionar un sinfín de inconvenientes. Desde dejar a medio cocinar la sopa que se preparaba con tanto entusiasmo para el almuerzo, hasta quedarse sin agua caliente a medio jabonarse en la ducha. Sin duda, momentos incómodos que pudieron evitarse, pero que acontecieron porque se dejó postergado para mañana lo que se podría haber hecho ayer.

Tal vez algo más problemático que no haber comprado el tanque de gas doméstico a tiempo, podría ser no haber llenado el tanque de gasolina del automotor antes de salir de vacaciones con la familia. La mala fortuna parece que es pariente cercana de la falta de previsión, porque siempre que alguien olvida tomar las debidas precauciones en la ejecución de algún plan o proyecto parece que el destino se ensañará contra aquel, como si el mundo entero se hubiera confabulado para recordarle el error imperdonable que acaba de cometer. Pero en realidad, no es un “castigo divino”, solo son las consecuencias encadenadas de un olvido o de una falta de precaución que bien podrá haberse resuelto a tiempo.

Tomemos como ejemplo ahora la experiencia de una familia que se ha preparado durante toda la semana para hacer un asado dominguero en el campo. Todo está listo y es hora de emprender el viaje. En la actualidad cada vez es más difícil encontrar naturaleza y aire puro cerca de donde vivimos. Muchas veces luego de varias horas de camino, se llega a buen destino, es decir, a un lugar en donde la naturaleza se disfruta sin la presencia de los “artefactos” de la civilización. El largo camino ha despertado entre los viajeros un hambre incontrolable. La hornilla improvisada y la madera que va a servir como combustión están listos. Solo falta el fuego para iniciar la cocción de los apetecidos alimentos. Sin embargo, un pequeño detalle lo impide. ¡Nadie se preocupó de traer una caja de fósforos! En esa situación extrema se desata la tormenta, nadie quiere reconocer su error, las consecuencias son muy dolorosas para que alguien pueda asumir toda la culpa, el acuerdo es que el que organizó fue el responsable del descuido. El plan de fin de semana destinado a fortalecer los lazos familiares, se ha convertido en una triste experiencia.

El bienestar de la familia, lugar de los afectos y del ocio, es el principal objetivo de quienes tienen bajo su responsabilidad el cuidado del hogar. No cabe la menor duda que con algo de atención y precaución estos pequeños contratiempos de la vida cotidiana podrían ser superados sin dificultad. Ahora bien, hay temas como la salud y la vida de nuestros familiares que no pueden ser dejados al azar. Es una obligación prioritaria de los jefes de hogar precautelar la salud y la integridad de todos sus seres queridos. Y así como un pequeño detalle puede hacer la diferencia entre un buen o mal momento, la elección de un buen seguro personal o familiar con certeza reducirá las probabilidades de que esos imprevistos dolorosos e incómodos de la vida terminen siendo algo tengamos que lamentar.

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