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Cómo afrontar situaciones de riesgo

No es un secreto que la vida conlleva estar expuestos a varios riesgos de diversa índole. Para algunos esa incertidumbre de que sucedan y que conlleven al fracaso o a sufrir un accidente, les preocupa. En cambio, para otros es lo que los motiva a vivir la vida como una aventura. La fortuna o la mala suerte son las dos caras de una misma moneda, cuya probabilidad de caer de alguno de los lados es la misma para ambos.

Aunque muchos “accidentes” pueden ser ocasionados por errores humanos, por lo general son ocasionados por factores externos, sobre los cuales no tenemos ningún control. Estos accidentes como los ocasionados por descuido o negligencia de quien los padece, son eventualidades que pueden aparecer en cualquier momento. De ahí que seamos o no precavidos los accidentes ocurren, y para ello debemos estar preparados. Una forma eficiente de hacerlo, es contratando un seguro que garantice la reparación o la compensación de un percance no deseado, es por ello que hay tantos seguros como riesgos existen en la vida.

Los riesgos personales, por ejemplo, aquellos que interfieren en la realización de nuestros proyectos tales como un mal estado de salud, un accidente o incluso el robo de nuestros bienes, pueden ser objeto de aseguramiento. Póliza médica, póliza de accidentes, póliza de incendios, póliza por robo, por vejez, por invalidez son algunas de las opciones de seguro que más demanda tienen.

Quienes dudan con respecto a la utilidad de un seguro argumentan que quien los contratan sufren de paranoia o pesimismo. Y la verdad es que sufren de precaución. Está claro que la posibilidad de que un incendio ocurra al interior de la propia vivienda es relativamente baja, pero la pérdida material que puede acarrear un evento como este, aparte de la irreparable pérdida del valor sentimental que pudiera tener, es sumamente alta por lo que bien merecería la pena ser evitada.

Tener un seguro médico, por ejemplo, cuando el quebranto de la salud llega de manera repentina fruto de la edad, los malos hábitos o las calamidades, no solo aseguran una cobertura médica accesible e inmediata, sino que también permite contar con un servicio 24/7, rápido y eficiente que nos permita actuar frente a cualquier eventualidad. Dependiendo del alcance y la amplitud del seguro que se contrate, puede incluir además atención médica internacional. Y, por supuesto, algo fundamental, la cobertura parcial o total del tratamiento médico necesario prescrito por el médico para restablecer la salud, que en ocasiones es lo más alto de la cobertura.

Un seguro de vida también puede ser beneficioso como una forma de invertir tu dinero y garantizar su rentabilidad, sin menguar el capital de inversión. Ofrecen garantía de pago, ya sea por fallecimiento o sobrevivencia. Facilita que aquellos cuya protección depende de otra persona, en la ausencia de su tutor sigan protegidos y cubiertos sus necesidades. Ofrecen opciones de ahorro a corto, mediano y largo plazo, y, además, puedes acceder a descuentos atractivos por edad, género y buenos hábitos.

También fuera de los seguros personales, existen diversas ofertas para asegurar múltiples actividades y bienes, por ejemplo, seguros de construcción, seguros de accidentes laborales, seguros de inversión, seguros para automóviles o piezas valiosas, etc. Prácticamente todo puede ser asegurado, ya lo hemos visto en el deporte de alto rendimiento cuando los grandes talentos aseguran partes de su cuerpo que están expuestas a daños que los puede dejar imposibilitados de continuar con su carrera.

Afortunadamente, no hay que ser un deportista o un artista reconocido para vivir seguro. Las modalidades de los seguros se ajustan a una amplia gama de situaciones socioeconómicas, lo importante es saber administrar los recursos con los que se cuentan y hacerlo con la inteligencia para vivir plenamente tomando las precauciones necesarias.

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